lunes, 5 de noviembre de 2007

el compromiso de diseñar


Definir el rol tanto cultural como ambiental del diseñador es una tarea compleja como la misma búsqueda del perfil profesional para una disciplina de Diseño, de hecho ambas suman causa y efecto a la hora de buscar respuestas a las inquietudes en las que se ve involucrada la labor del diseñador. Dentro de los cuestionamientos profesionales cabe preguntarnos cual es nuestra responsabilidad con el medio., ciertamente la respuesta aparecerá cargada de apéndices que el Diseño se colgó y le colgaron durante casi cincuenta años, pues el rol del diseñador en un momento dado giró hacia una cosmética tan inconciente como devastadora, momento en el cual comenzó paulatinamente a desligarse de su rol político, refiriéndose a político no como un eje partidista sino a la capacidad de acción sobre un lugar especifico, es así como casi en la intrascendencia el diseñador volcó sus esfuerzos en satisfacer a un mercado voraz, el cual ya empezaba a engendrar un monstruo de soluciones irresponsables y en muchas ocasiones innecesarias.

Pero apareció el ítem Calentamiento Global, tan violentamente que sacó a todos de su letargo, incluyendo por supuesto al diseñador, quien ahora ve la clara oportunidad de volver a manifestarse de forma eficientemente, pues ahora mas que nunca recae sobre el la responsabilidad de idear soluciones equilibradas en todos los aspectos, una responsabilidad que aun se ve un poco difusa, a lo menos en esta parte del mundo, y que no seria tan difícil de corroborar si solo nos tomáramos la molestia de pensar al planear un diseño en la ruta de cada material o instrumento necesario para su ejecución, desde la extracción de la materia prima hasta la etapa posterior a la vida útil, pensar por ejemplo en la posibilidad de reducir los formatos a cambio de un mayor aprovechamiento del papel y así reducir el impacto ambiental sobre la vegetación por lo menos dentro nuestras posibilidades, o limitar el uso de tinta a los elementos importantes en vez de reventar de colores un folleto que en realidad no lo necesita, ni para dar a conocer información, ni aun menos en un vertedero contaminando quizás diez veces mas debido a los químicos tóxicos propios de las tintas.

Con estas pequeñas demostraciones de conciencia el diseñador puede volver a ser un motor social, pero no basta, es también fundamental actuar sobre la necesidad local, pues tomar decisiones en base a modelos externos solo conduciría al seguimiento de tendencias, a la homogeneidad racional y por consiguiente al empobrecimiento del campo profesional, una condición que resultaría letal para la concientización de nuestras necesidades y el como llegar a solucionarlas adecuada y equilibradamente.

Ya es un hecho que la producción no es medioambientalmente rentable sin sustentabilidad, es por eso que el diseñador debe actuar acorde a sus facultades, apelando principalmente a la consecuencia, a permanecer conciente del camino que trae y que dejará cada una de sus ideas, considerar además las oportunidades que ofrecen los nuevos manejos energéticos y de materiales, la durabilidad, el manejo cíclico de la producción y las posibilidades de estos para transformarse en agentes de cambio, a la larga un nuevo nicho para el propio profesional. El diseñador debe comprometerse con necesidades reales, sinceras y concientes para transformarse en un actor político, un parámetro sociocultural y ambiental.


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