Aun recuerdo la atracción que provocaba en 1988 tener un televisor a control remoto, si bien los inicios de este datan de finales del siglo XIX remolcando botes o moviendo autos con reducidas posibilidades, e incluso considerando que el control ya estaba presente en mi casa dos años antes de que yo naciera aun así la capacidad de manipular algo a distancia sin la necesidad de tocarlo generaba un tremendo asombro y una inmensa sensación de dominio, o para ser oportuno, de control sobre la máquina, seguramente el dirigir una acción a distancia hace parecer la situación mas a una orden que al ceremonioso y esclavizante esfuerzo de pararse a apagar un aparato, un simple aparato que antes nos condicionaba casi reverentemente a el ahora tenia que esperar solo un defecto del asombroso control remoto para sentir nuestros dedos sobre el.El control a distancia es sin duda uno de aquellos factores tan controversiales que hoy por hoy hacen casi imperativo hacer cualquier cosa moviéndose lo menos posible, que hacen ver la manipulación propiamente tal como un ridículo prehistorismo en una población cada vez mas ajena de si misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario